España pierde terreno en la exportación de tomates mientras Marruecos domina el mercado europeo

Desde la firma del Acuerdo de Libre Comercio entre la Unión Europea y Marruecos en 2012, la agricultura española ha enfrentado una fuerte competencia. En el caso del tomate, la caída ha sido drástica: en solo diez años, la producción nacional se ha reducido un 30,7%, mientras que las exportaciones han descendido un 38,7%. Mientras tanto, Marruecos ha incrementado su presencia en el mercado europeo, logrando en 2023 superar a España en exportaciones de tomate a la UE, con un aumento del 42,5% en su volumen de ventas.

España pierde su lugar en el mercado europeo de tomates

Históricamente, España ha sido uno de los principales exportadores de tomate fresco a la UE, un producto de gran valor añadido. Sin embargo, en la última década, el panorama ha cambiado radicalmente.

Según datos de 2023, España exportó un 38,7% menos de tomates en comparación con diez años atrás. Paralelamente, Marruecos ha pasado de exportar 345.416 toneladas en 2014 a 492.438 toneladas en 2023, consolidándose como el segundo mayor proveedor de la UE después de los Países Bajos. Este cambio ha supuesto un sorpasso histórico, con Marruecos superando a España por primera vez en volumen de exportación.

Condiciones desiguales de competencia

La pérdida de competitividad del tomate español no es una simple cuestión de oferta y demanda. Tanto agricultores como organizaciones agrarias han denunciado una competencia desigual entre España y Marruecos, debido a diferencias en costos laborales, regulaciones medioambientales y exigencias sanitarias.

Las principales diferencias que afectan al sector son:

  • Coste de producción: Mientras que en España los salarios en el sector agrícola son significativamente más altos, en Marruecos el coste de la mano de obra es mucho menor.
  • Regulación ambiental y sanitaria: Los agricultores españoles deben cumplir con estrictas normativas de sostenibilidad y control fitosanitario, mientras que Marruecos no está sujeto a las mismas exigencias.
  • Carga fiscal y burocrática: En España, los productores deben hacer frente a mayores impuestos y requisitos administrativos que elevan el precio final del producto.

Como resultado, los tomates marroquíes llegan al mercado europeo a precios considerablemente más bajos que los españoles, lo que les permite ganar cuota de mercado rápidamente.

Fraude en el precio de entrada del tomate marroquí

El acuerdo de 2012 estableció que Marruecos puede exportar hasta 285.000 toneladas de tomate fresco libre de aranceles a la UE, pero con ciertas condiciones:

  • Las exportaciones sin arancel deben realizarse entre el 1 de mayo y el 31 de octubre.
  • Los tomates deben entrar a un precio mínimo de 0,46 €/kg para evitar competencia desleal.

Sin embargo, organizaciones agrarias como COAG y Asaja han denunciado que esta norma no se cumple. Según datos de la FAO, en 2021 los productores marroquíes cobraban de media 0,23 €/kg, incluso menos que en 2012, cuando el precio medio era de 0,25 €/kg.

El problema radica en que los controles en frontera no son efectivos. En 2015, la Junta de Andalucía demostró que en un periodo de solo quince días entraron en España 10.777 toneladas de tomates marroquíes por debajo del precio mínimo, lo que confirma un fraude sistemático en la importación.

Además, COAG ha alertado sobre graves deficiencias en el control de los contingentes, ya que:

  • No se diferencian las variedades de tomate en el cálculo del precio de entrada, lo que permite que partidas con tomates cherry (más caros) enmascaren la importación de tomate redondo (más barato).
  • El proceso de recopilación de datos aduaneros es lento, tardando más de dos meses en actualizarse, lo que permite la entrada de toneladas adicionales sin arancel una vez superado el cupo.

Como resultado, COAG estima que desde 2020 se han defraudado 71,7 millones de euros a las arcas comunitarias debido a la falta de control en las importaciones marroquíes.

El impacto del Sahara Occidental en el acuerdo

En octubre de 2024, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) emitió un fallo crucial: los productos agrícolas del Sahara Occidental no pueden beneficiarse del Acuerdo de Libre Comercio con Marruecos, ya que este territorio no pertenece a Rabat y la UE nunca consultó a los saharauis antes de incluirlos en el pacto.

Este fallo supone un desafío diplomático, ya que Marruecos se niega a aceptar la exclusión del Sahara del acuerdo comercial. Aunque la UE ha dado un plazo de 12 meses para aplicar la sentencia, los agricultores españoles exigen que se haga de inmediato, para evitar que continúe la entrada de productos saharauis con ventajas arancelarias indebidas.

Los agricultores españoles exigen respuestas

Ante la crisis del tomate español y el crecimiento de Marruecos en el mercado europeo, las organizaciones agrarias han intensificado la presión sobre las instituciones comunitarias.

  • COAG ha anunciado acciones legales contra importadores que estén cometiendo fraude en la entrada de tomate marroquí.
  • Asaja se ha reunido con el comisario de Agricultura de la UE para exigir mayor control en el cumplimiento de los cupos de importación y la aplicación inmediata del fallo sobre el Sahara.
  • Fepex ha trasladado sus preocupaciones a la Comisión Europea, alertando sobre la amenaza que supone este escenario para los agricultores españoles.

El temor ante el acuerdo UE-Mercosur

La firma del acuerdo agrícola con Marruecos ha dejado un precedente preocupante para el sector primario europeo. Ahora, la Comisión Europea acelera las negociaciones para un tratado de libre comercio con los países del Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay), lo que ha generado una fuerte oposición por parte de los agricultores europeos.

Las preocupaciones son similares a las del caso marroquí: costes de producción más bajos, menores regulaciones ambientales y sanitarias, y riesgo de competencia desleal. Los productores españoles temen que, si el acuerdo con Marruecos ya ha provocado una caída del 40% en las exportaciones de tomate, un pacto con Mercosur podría agravar aún más la crisis del sector.

Un sector en lucha por su supervivencia

El mercado del tomate en la UE ha cambiado radicalmente en los últimos diez años. Marruecos ha pasado de ser un competidor menor a convertirse en el segundo mayor proveedor de tomates de Europa, superando a España. La caída de la producción nacional, las condiciones desiguales de competencia y la falta de control en las importaciones han puesto en jaque a los agricultores españoles.

Ahora, con la posible firma del acuerdo UE-Mercosur, el sector teme que la historia se repita. Mientras los productores luchan por defender sus derechos, el futuro de la agricultura española dependerá de las decisiones que tome la Comisión Europea en los próximos meses.

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