La campaña de aceite de oliva 2024/2025 en Extremadura se proyecta como un año productivo para el sector, con una producción que oscilará entre las 70.000 y las 80.000 toneladas, según las estimaciones de la Junta de Extremadura y las cooperativas agroalimentarias de la región.
Esto representa un rendimiento medio, similar al de la campaña anterior (69.000 toneladas), tras un período marcado por la variabilidad extrema, como la cosecha récord de 2021/2022 (104.273 toneladas) y el desplome de 2022/2023 (36.330 toneladas).
La provincia de Badajoz sigue siendo la principal productora de aceite de oliva en Extremadura. Según la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Sostenible, se espera que la producción en Badajoz alcance las 73.354 toneladas de aceite, lo que supone un aumento significativo respecto a las 60.830 toneladas del año anterior. En cambio, en la provincia de Cáceres, se prevén 5.321 toneladas, una cifra menor en comparación con las 8.272 toneladas cosechadas el año pasado.
Este incremento en Badajoz se debe en gran parte a las condiciones meteorológicas favorables, especialmente las lluvias de la pasada primavera, que favorecieron una buena floración y cuajado del olivo. A nivel nacional, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación prevé que la producción en toda España alcance 1.262.300 toneladas, lo que representa un aumento del 48% en comparación con la campaña anterior, situándose un 4% por encima de la media de las últimas seis campañas.
A pesar de las buenas previsiones, el éxito final de la campaña en Extremadura dependerá de las lluvias en las próximas semanas, según Fabián Gordillo, presidente de la sectorial de aceite de oliva de las Cooperativas Agro-Alimentarias de la región. "Estamos en el momento decisivo para la formación de la grasa natural en el fruto", explica Gordillo, subrayando la importancia de un clima favorable para garantizar un rendimiento óptimo. El año pasado, una falta de lluvias en octubre resultó en un bajo rendimiento de la aceituna.
Las cooperativas extremeñas, que concentran más del 50% de la producción de aceite de oliva en la región, también destacan que esta cosecha será similar a la pasada, con una producción estimada de 70.000 toneladas. Esta cifra supera la media de las cinco campañas anteriores en Extremadura, que ronda las 63.500 toneladas, lo que refleja el potencial creciente del sector, impulsado por la expansión del olivar intensivo en la región.
Uno de los mayores desafíos para el sector es recuperar el 35% del consumo perdido en los últimos dos años debido al aumento de los precios, consecuencia de la escasez de aceite en el mercado. Gordillo destaca la necesidad de recuperar la confianza del consumidor y estabilizar los precios con la nueva producción: "El enlace de campaña es muy corto, casi al límite, por lo que a medida que la nueva producción entre en el mercado, esperamos que los precios tiendan a equilibrarse".
Según los datos de la Junta de Extremadura, las existencias iniciales de aceite en la región para la campaña 2024/2025 son de 4.889 toneladas, de las cuales 3.765 toneladas se encuentran en Badajoz y 1.123 en Cáceres. El ministro de Agricultura, Luis Planas, ha señalado que la mejora en la producción permitirá al sector retomar la normalidad en los mercados, lo que tendrá un impacto positivo en la estabilidad de precios y en la capacidad de abastecimiento a nivel nacional e internacional.
Aunque la mayor parte de la aceituna cosechada en Extremadura se moltura en las almazaras de la región, existe un porcentaje significativo que se transforma en Andalucía y otras regiones. Esta es una práctica habitual que contribuye a la flexibilidad en la gestión de la cosecha, aunque el objetivo de las autoridades regionales es incrementar la capacidad de transformación local en los próximos años.
El aceite de oliva producido en Badajoz y Cáceres destaca por su calidad y prestigio, gracias al esfuerzo de las cooperativas agroalimentarias que operan en la región. Con más de la mitad de las almazaras de Extremadura bajo su control, las cooperativas son clave para la producción y distribución de este valioso producto.
Con las buenas previsiones de producción y el esfuerzo conjunto de los productores y las cooperativas, Extremadura se encamina a consolidarse como una de las regiones productoras de aceite de oliva más importantes de España. A medida que el sector oleícola de Badajoz sigue creciendo, el reto estará en equilibrar la oferta y la demanda, estabilizar los precios y recuperar el consumo perdido en los últimos años.
Con campañas más equilibradas y estables, el sector confía en que las cifras de producción de 70.000 toneladas se conviertan en la nueva normalidad para Extremadura, marcando un punto de referencia para el crecimiento futuro de este sector estratégico.