En un entorno económico cada vez más incierto, entender las dinámicas financieras globales se ha vuelto crucial para las empresas que operan en comercio internacional. No basta con controlar los precios de transporte o los tipos de cambio: hoy es necesario leer entre líneas los movimientos de los mercados bursátiles, la evolución del crédito, los cambios en sectores clave como la salud, y la reconfiguración de la inversión inmobiliaria.
Con base en el último informe The Roundup – September 2025 Edition de Oaktree Capital, analizamos las claves que todo operador internacional debe conocer para anticiparse, protegerse y aprovechar las nuevas oportunidades que surgen en un mundo económico dividido entre "los que tienen" y "los que no".
Más del 50% del crecimiento del índice S&P 500 en los últimos dos años proviene de solo siete empresas tecnológicas. Este dato no es solo una curiosidad bursátil. Tiene implicaciones directas en el comercio internacional:
El sesgo hacia empresas tecnológicas distorsiona la percepción de crecimiento global. Muchos índices parecen sólidos, pero en realidad están sostenidos por sectores muy específicos.
La elevada valoración promedio del resto de empresas (p/e ratio de 22) puede generar correcciones que afecten la confianza y el consumo en sectores claves para el comercio exterior.
¿Cómo impacta? Una caída bursátil generalizada puede frenar decisiones de inversión, ralentizar compras internacionales y complicar la captación de financiación externa para operaciones globales.
La inversión en inteligencia artificial representó un tercio del crecimiento del PIB de EE.UU. en el primer semestre de 2025. Las empresas que integran IA en su modelo de negocio reciben una prima en sus valoraciones y, en muchos casos, en su acceso a financiación.
Para el comercio internacional, esto significa:
Un desbalance creciente entre sectores “digitalizados” y sectores tradicionales, lo que puede afectar las condiciones de crédito para empresas industriales, logísticas o manufactureras.
Dependencia de la inversión en IA para sostener el crecimiento. Si el gasto en IA se reduce, la demanda de bienes y servicios –y, por tanto, de comercio exterior– puede desacelerarse.
Dato clave: se estima que para finales de 2026, el gasto en IA podría representar entre el 40% y el 50% del crecimiento del PIB. Si eres proveedor o comprador de tecnología o equipamiento relacionado, esta tendencia debe estar en el centro de tu estrategia.
La salud es uno de los sectores más expuestos al comercio internacional: desde materias primas farmacéuticas hasta dispositivos médicos, pasando por acuerdos regulatorios transfronterizos.
Hoy, el sector enfrenta una dualidad:
Fuerte crecimiento estructural, debido al envejecimiento poblacional en EE.UU. (los mayores de 85 años se triplicarán hacia 2050).
Alta exposición a deuda apalancada y riesgos regulatorios, como cambios en políticas de Medicaid, reformas de precios o aranceles.
Para empresas que exportan o importan en este sector, las oportunidades están en:
Proveedores de soluciones financieras: capital puente, restructuración o financiación alternativa pueden facilitar operaciones en mercados donde los bancos tradicionales se retiran.
Exportadores con capacidad de adaptarse a cambios regulatorios: quienes tengan flexibilidad en precios, formatos y certificaciones podrán ganar terreno.
Desde 2016, no se veía una situación tan crítica en términos de DPI (Distribución sobre Capital Invertido) en fondos de private equity. El alza de tipos ha encarecido el coste del capital, haciendo inviable muchas compraventas.
Para el comercio internacional, esto implica:
Menor dinamismo en fusiones y adquisiciones internacionales, afectando cadenas de suministro que dependen de consolidaciones.
Oportunidad para acceder a empresas con necesidades de liquidez estructurada, especialmente si operan en sectores industriales o logísticos con proyección internacional.
Mayor tiempo de permanencia de inversiones. Los fondos priorizan aguantar antes que vender con pérdidas, lo que reduce la rotación y puede afectar el flujo de negocios.
La emisión de deuda comercial en EE.UU. ha alcanzado su máximo desde 2007, especialmente en activos de alta calidad como oficinas premium y hoteles. Esto sugiere una revalorización selectiva del real estate, lo cual es importante para el comercio internacional por varias razones:
Mayor acceso a financiación para centros logísticos, hubs de distribución o espacios industriales bien ubicados, especialmente si se vinculan con operaciones de import/export.
Interés creciente de inversores institucionales en deuda inmobiliaria con retornos del 7% o más, lo que puede canalizar capital hacia proyectos vinculados al comercio.
Reactivación de operaciones en inmuebles corporativos en zonas clave puede beneficiar a empresas que buscan ampliar presencia física en mercados internacionales.
El comercio internacional no opera en un vacío. Las decisiones de inversión, los movimientos de crédito y las valoraciones sectoriales inciden directamente en lo que ocurre en puertos, fronteras y acuerdos logísticos.
Hoy, el mundo financiero muestra signos de fragmentación: sectores privilegiados (tecnología, IA, real estate prime) y sectores en tensión (salud, capital privado, manufactura). Para navegar esta realidad, las empresas del comercio internacional deben:
Leer los mercados más allá de los índices
Buscar financiación no tradicional en sectores en reestructuración
Anticiparse a cambios regulatorios en sectores sanitarios
Aliarse con fondos oportunistas que busquen rentabilidad a largo plazo
Diversificar el riesgo geográfico y financiero con información actualizada
El mapa económico global se está redibujando. Las oportunidades están ahí, pero solo para quienes entiendan dónde buscar.